OPINIÓN

Por José Alfredo Perez

El anuncio de la posibilidad de que México albergue un mundial de fútbol por tercera ocasión, revolucionó a todos porque sería algo histórico. Sin embargo, lo novedoso es que la candidatura para acoger el campeonato del mundo en 2026 es que lo haría en conjunto con Estados Unidos y Canadá, en una repartición del pastel en la que los norteamericanos se quedan con la mayor parte, 60 partidos, mientras que canadienses y mexicanos tendrían 10 juegos cada uno.

Sin duda, hubiera sido imposible para México organizar un mundial solo, por la cuestión económica, seguridad, infraestructura, aunque las cosas de aquí a 9 años podrían cambiar mucho. Lejos quedan los mundiales del 70 y el 86, donde grandes figuras vinieron a nuestro país, destacando por encima de todos los considerados dioses futbolísticos como Pelé y Maradona.

Hay que ser honestos y reconocer que estamos a años luz de ofrecer una conectividad aérea suficiente ante un evento de tal magnitud. Tal vez las autoridades se inventarían el cobro de algún impuesto, como la tenencia para pagar los Juegos Olímpicos de 1968, pero eso ya se verá en el futuro. Lo que queda claro es que la tradición futbolística de nuestro país fue hecha a un lado, toda vez que se priva al Estadio Azteca de celebrar su tercer final de campeonato mundial y las fases decisivas se jugarían en Estados Unidos, esos juegos donde los especialistas dicen que empieza el “mundial de verdad”.

Habrá que ver si el experimento funciona, además hay que señalar que podría ser el mundial de 48 equipos, por lo que será una posibilidad ver un partido entre Alemania y El Salvador, por poner un ejemplo. Al mismo tiempo, se pierde la emoción de las eliminatorias, pues todas las potencias tendrían casi asegurado su lugar. Que lejos aquellos tiempos donde Francia no clasificó para Italia 90 y Estados Unidos 94, o cuando Inglaterra quedó fuera del mundial estadounidense por culpa de Noruega, parece que hablamos de la prehistoria. En fin, a ver en qué termina ese proyecto faraónico.

En fútbol de primer mundo, los cuartos de final de la UEFA Champions League nos dejaron partidos y resultados apasionantes. El actual campeón, el Real Madrid, se metió al Allianz Arena para remontar un marcador adverso al Bayern Munich, que se fue con ventaja al medio tiempo de un gol, además de fallar un penalti inexistente por una mano de Carvajal en el área que no fue. Cristiano Ronaldo, autor de los dos goles del conjunto merengue, llegó a 100 tantos en competiciones europeas. Por su parte, el Barcelona tuvo otra noche negra en Turín, donde fue derrotado tres goles por cero por el campeón italiano Juventus, que tiene una plantilla menor en comparación a los catalanes, pero con una mejor disposición de sus jugadores.

Parece difícil que Messi y compañía logren remontar el resultado, tomando en cuenta que el fútbol italiano es más competitivo que el balompié francés, como vimos cuando el Paris Saint Germain perdió una ventaja de cuatro goles obtenida en el partido de ida.

En las otras contiendas, sorprendente el Mónaco al vencer a domicilio al Borussia Dortmund, mientras que el Atlético de Madrid venció en el Vicente Calderón al campeón inglés Leicester por un gol a cero, a priori un resultado demasiado corto para viajar a Inglaterra a defender esa ventaja. Veremos cómo se definen estas eliminatorias que, de seguir así, tendría al Real Madrid por séptima ocasión consecutiva en la antesala de la gran final.

Hasta el próximo A Balón Parado.

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