CirculoDigitalColumnasOpiniónPrincipal

En nauseabundo agarrón verbal, Moreira y Calderón se dicen sus verdades

Percepción Política

*Juan Manuel Magaña

El nauseabundo agarrón verbal entre Felipe Calderón y Humberto Moreira alcanzó tales niveles de descaro que a ninguno preocupó decirse las más crudas verdades, teniendo en cuenta que para ambos hay que utilizar la verdad como un insulto.
No se les puede acusar de difamarse, sino de tratar de lastimarse con verdades cómo estas: Moreira comparó a Calderón con Victoriano Huerta: “es igual de borracho, igual de ratero, porque se robó la presidencia; igual de usurpador, igual de hocicón, igual de represor, igual de asesino”. Tal declaración se dio en respuesta a los señalamientos que hizo Calderón durante una visita a Saltillo para apoyar al candidato panista a la gubernatura de Coahuila, Guillermo Anaya, donde aseguró que el priista “es tan malo, tan malo, que ya ni en el PRI lo quieren”.
“Que no se haga tarugo -dijo Moreira, ex gobernador Coahuila-, Calderón se robó la presidencia, se la robó a Andrés Manuel López Obrador en 2006″.
El priista es señalado como responsable de que la deuda de Coahuila creciera de 323 millones de pesos en 2005 a 36 mil 675.8 millones de pesos en 2011. Y Calderón había dicho que cuando Humberto Moreira era gobernador  (2005-2011) “todos los cabecillas de los Zetas vivían cómodamente en el estado de Coahuila”. Incluso sostuvo que Moreira le pidió que se retiraran los elementos de la Marina que había enviado a la entidad para combatir a Los Zetas.
Por su parte Anaya, el candidato de Calderón, prometió que de ganar la elección encarcelaría a Humberto y a Rubén Moreira, actual gobernador de Coahuila, con la acusación de tener nexos con el crimen organizado y afectar las finanzas de la entidad.
En este lamentable episodio, a Calderón y a Moreira no se les puede acusar de mentir. La reflexión es que ambos se presenten, con quienes impulsan, como opciones para la sociedad en un momento electoral. Ni a cuál irle, pero lo deprimente es que la gente ni se da cuenta y cae atrapada en las redes del clientelismo político.

 

Share: