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INAH restaura imágenes religiosas en la comunidad de Tetelcingo

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de enero, (DOBLE TINTA / CÍRCULO DIGITAL).- Tras ser afectadas por un incendio en abril de 2014, la Virgen de la Luz y el Cristo de la Resurrección, que datan del siglo XVIII, las fueron restauradas por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y devueltas a la comunidad de Tetelcingo, Morelos.

Las piezas vinculadas a los rituales de exequias que se realizan en dicha comunidad fueron recibidas, ya restauradas, por vecinos de la comunidad y el párroco del templo de San Nicolás de Bari durante una ceremonia en la que se sacralizaron nuevamente.

Se trata de un lienzo pintado al óleo de 2.49 metros de alto por 1.67 metros de ancho y una escultura de madera de pino de 1.37 metros de alto y 60 centímetros de ancho, informó el INAH en un comunicado.

La responsable del proyecto de conservación, Elda Anrubio, comentó que para llevar a cabo el proyecto, primero se hizo una labor de sensibilización con la comunidad, pues ésta se reusaba a que sus imágenes salieran de su santuario.

“Los invitamos al taller del Centro INAH-Morelos para que observaran la restauración y conocieran la labor del Instituto a favor de los bienes culturales. Así ganamos su confianza, aunque no fue sencillo porque la mayoría de los pobladores sólo habla náhuatl, pero al final quedaron muy agradecidos por la recuperación de sus imágenes”, expresó.

En la iconografía se aprecia en el centro a la Virgen de la Luz sosteniendo al Niño Jesús, quien tiene en la mano derecha un corazón y con la izquierda toma otro de una canasta que le presenta un ángel arrodillado.

La Virgen detiene con su diestra un alma próxima a caer en las fauces del Leviatán, símbolo del pecado. En la parte inferior de la composición se representa el purgatorio lleno de almas en pena, entre las que se distinguen jerarcas prehispánicos y un Papa siendo auxiliados por santo Domingo de Guzmán y santa Inés de Montepulciano.

El INAH recordó que el incendio causó la pérdida de un fragmento de 0.30 cm cuadrados en la parte baja del lienzo, por lo que se reenteló con el método holandés, también llamado a la cera resina.

Por lo anterior, se limpió la capa pictórica, se eliminaron los barnices oxidados y se hizo una reintegración cromática en las orillas del cuadro que presentaban algunos faltantes menores.

El fragmento perdido se conservó como evidencia del siniestro, por considerarlo como parte de su historicidad, en el espacio afectado se decidió dejar únicamente el soporte nuevo, cuyo color se une discretamente a la pintura y no distorsiona la composición.

En el caso del marco, los especialistas del INAH decidieron no restituir la parte calcinada, aunque sí reintegraron otro tipo de faltantes, como molduras y unas conchas talladas que decoraban las esquinas del cuadro de las que se tenía evidencia de su forma y tamaño.

La experta, adscrita a la Sección de Conservación y Restauración del Centro INAH-Morelos, precisó que en lo que respecta al Cristo de la Resurrección se hicieron varias intervenciones previas al incendio, porque presentaba desajuste en su estabilidad, fracturas en los pies y tres capas de repintes.

El proceso de recuperación consistió en una limpieza superficial y química para quitar los restos de la combustión, posteriormente se eliminaron los repintes hasta llegar a la capa pictórica original.

Así que se realizó un proceso de fumigación debido al ataque de insectos xilófagos, se consolidó la madera, se restituyeron las dos piernas y los dedos de la mano derecha.

El INAH explicó que los recursos económicos para la intervención de las piezas se obtuvieron del seguro contratado por el instituto INAH para cubrir la restauración de bienes culturales afectados por siniestros naturales o antropogénicos.

De esta manera, ambas imágenes están nuevamente en el bautisterio de la Parroquia de San Nicolás de Bari, en el pueblo de Tetelcingo, municipio de Cuautla, Morelos.

 

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