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La compañía Danza Visual celebrará el mes del niño con un montaje lúdico que invita a valorar el tiempo

CIUDAD DE MÉXICO, 07 de abril, (DE VAGOS / CÍRCULO DIGITAL).- Abril es el mes para celebrar a los niños, y el arte es un obsequio ideal para sensibilizarlos. Por ello, la compañía Danza Visual continuará en el Teatro de la Danza con su propuesta escénica Desde el caparazón de la tortuga, para que los menores –y también los adultos– puedan divertirse mientras valoran aspectos importantes de su vida, como el uso del tiempo.

 

Las funciones serán los sábados 8, 22 y 29, y los domingos 9, 23 y 30 a las 13:00 en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque.

 

Esta obra es una reinterpretación escénica de la clásica novela infantil Momo de Michael Ende, quien supo abordar de manera singular el concepto del tiempo. Se trata de un espectáculo multidisciplinario en el que se fusionan la danza, el teatro y la música en vivo, así como las artes visuales y circenses.

 

Patricia Marín y Leonardo Beltrán, bailarines, coreógrafos y codirectores de Danza Visual, explicaron que siempre han tenido el interés de promover discursos inteligibles que permitan la aproximación a las artes escénicas a niños y jóvenes, y así ayudar en la formación de públicos ávidos de arte, y en específico de las artes escénicas, desde temprana edad.

 

“Más allá de una fascinación personal por Momo de Michael Ende, la posibilidad de exhortar a la reflexión en torno a las características de la vida posmoderna, su dinamismo subyugante y la impasibilidad con la que la afrontamos permearon los estratos creativos que devinieron en una necesidad sobre la cuál investigar.

 

Desde el caparazón de la tortuga es una aproximación amable y lúdica a la posmodernidad. Hoy en día sabemos el precio de todo, pero el valor de nada, como diría Oscar Wilde, y, en ese sentido, el recurso más valioso es el tiempo. Es una realidad pasmosa cómo permitimos que se diluya y se esfume.

 

“Es precisamente esto lo que se busca retratar con los hombres de gris y sus cigarrillos: una homologación insospechada e inadvertida que resulta, justamente, en fumarse el tiempo; transformar el tiempo y su uso en algo pernicioso, irreparable y amorfo; una combustión incompleta de la vida. La contraparte es Momo”.

 

En Desde el caparazón de la tortuga, la protagonista es una niña capaz de escuchar incluso a las estrellas, junto con sus tres entrañables amigos: Beppo, el barrendero paciente; Gigi, el soñador incansable, y Casiopea, la tortuga milenaria que se encarga de administrar el tiempo.

 

La pequeña ejemplifica la esperanza, la bondad, el respeto, la amistad y el amor, todo envuelto en las idiosincrasias compasivas y caritativas de la infancia y su capacidad transformadora, ese poder arrinconado por presiones sociales, pero latente en cada infante, explicaron los codirectores de Danza Visual.

 

Desde el caparazón de la tortuga cuenta con la dirección de Patricia Marín y Leonardo Beltrán. La dramaturgia también es de ambos, con la colaboración de Juanita Urrejola. La música original es de Rogelio Marín; el diseño de iluminación, de Carolina Jiménez, y el de vestuario, de Aurelio Palomino.

 

Los intérpretes son Rogelio Marín, Deborah Briz, Mariana Barbosa, Sergio Vázquez, Tlathuí Maza, Bernardo Benítez, Ana Paula Oropeza, Ángel Lara, José Pablo Muñiz, Kevin Juárez y Leonardo Beltrán.

 

La compañía Danza Visual es definida por sus codirectores como un dispositivo creacional; una máquina para hacer ver y hacer hablar. Ha conjugado posibilidades de escape multidimensional capaces de trazar caminos de creación transdisciplinaria.

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