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Sudamérica y sus nuevos conflictos políticos

OPINIÓN

Por Juan Martínez Veloz

De la noche a la mañana la relativa estabilidad política que gozaron los países de América del Sur durante el periodo de 1998-2015 con la llegada al poder de gobierno de izquierda se vio truncada.

El caso más lamentable es el de Brasil, cuya Presidenta constitucional Dilma Rousseff está sometida actualmente a un juicio político el cual no se sabe cómo culminará, pero que en sí mismo provoca una gran inestabilidad en toda América del Sur por la influencia del país amazónico en toda la región.

Argentina después de unas elecciones ejemplares donde se dio una alternancia política con la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, está hoy sometida a una gran polarización interna con investigaciones penales contra la ex Presidenta Cristina Fernández y el propio Presidente actual Mauricio Macri.

En Venezuela existe un escenario de abierta confrontación entre la oposición política que a finales de 2015 gana la mayoría de la Asamblea Nacional y el Presidente en funciones Nicolás Maduro, quien recientemente anunció la instauración del estado de excepción o estado de sitio, figura jurídica (aunque legal) muy cuestionada y más cercana a las dictaduras militares que a los gobiernos republicanos.

La oposición política que lidera la Asamblea Nacional también le ha “echado leña al fuego” al pretender realizar un referendo revocatorio de mandato al actual Presidente venezolano.

Hacia el norte de México tenemos las elecciones de Presidente de los Estados Unidos donde la contienda se visualiza muy cerrada entre el republicano Donald Trump con fuertes tendencias nacionalistas y anti mexicanas y la virtual candidata demócrata Hillary Clinton.

Se trata de hechos diferentes y complejos que involucran necesariamente que el gobierno mexicano haga valer frente a tales acontecimientos el respeto a nuestros principios de política exterior establecidos en la propia Constitución (artículo 89 constitucional).

En todos estos casos los ciudadanos mexicanos sentimos que son problemas en los cuales la Cancillería (Secretaría de Relaciones Exteriores) a veces se queda corta o reacciona tarde en la respuesta del Estado mexicano.

Sugerimos respetuosamente apoyarse en esas tareas en otros órganos del Estado Mexicano (el Senado) y en instituciones (Universidades, Colegios Académicos), así como las organizaciones de la sociedad civil para impulsar un posicionamiento que vaya más allá de la sola declaratoria formal de los gobiernos.

México tiene un gran prestigio y capital político en Latinoamérica ganado con mucho esfuerzo desde décadas atrás en materia de política exterior que no debe dejar caer.

juanmartinez_veloz@yahoo.com

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