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La economía por encima de la vida

Línea Fifí

Martín Takagui

Ya estamos en la segunda quincena de diciembre, la tradición nos lleva a la compra de regalos, los Reyes Magos y Santa Claus se preparan, porque con pandemia o sin ella, nadie puede fallar, las posadas y las reuniones sociales proliferan, pero nunca como ahora, como en este diciembre ha sido tan peligrosa esta temporada.

El distanciamiento social en las ciudades más grandes del país, se ha hecho a un lado, la gente está cansada del encierro, del “Quédate en Casa” mientras que los llamados del presidente Andrés López Obrador, como de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum han sido ignorados.

Así el repunte de la pandemia que inició desde el mes de octubre pasado ha crecido casi de manera incontrolable, al grado que los hospitales del Valle de México, en donde se cuentan las 16 alcaldías capitalinas y más de 20 municipios conurbados del Estado de México, ya registran más de 80 por ciento de saturación de camas Covid, ya sean con o sin ventilador.

Desde hace más de 15 días, el crecimiento de los contagios diarios son de alrededor de 800 y más y las muertes no reducen del promedio de 600, lo que tiene estresados a los hospitales y al personal médico.

El gobierno de la CDMX ha insistido en alertar a la población sobre el crecimiento de los contagios, pero no ha asumido la responsabilidad de decretar el semáforo de color rojo, que implicaría el cierre de las actividades económicas no esenciales, pues argumenta que el daño económico sería mayor.

La capital del país es la entidad, junto con el Estado de México es la zona del país en donde más contagios y más muertes de han registrado y aunque las cifras trágicas crecen de manera alarmante, se ha puesto a la economía por encima de la vida de las personas.

La emergencia sanitaria de este año es, sin duda, el mayor reto que enfrentan los gobiernos de México y han puesto su mayor atención en el tema de la vacuna que se espera llegue alrededor del día 22 de diciembre, con una dotación de apenas 150 mil vacunas que se destinarán, de manera prioritaria para el personal de salud.

 El presidente López Obrador ha señalado que lo importante es evitar la saturación del sistema de salud, de los hospitales; sin embargo, se encuentran al borde del colapso, al grado que el IMSS registra cientos de pacientes que se encuentran en espera de que haya una cama libre para que se puedan hospitalizar, sin dudar que en esa espera, muchos ya fallecieron.

La pregunta sería: ¿en dónde están los estrategas? ¿existen políticas públicas o de gobierno encaminadas a hacer más eficiente la atención? ¿quién se va a responsabilizar de los cientos o miles de decesos que pudieron haberse evitado?

A partir de hoy, de este fin de semana el grito, el llamado es desesperado un “sálvese quien pueda”, pues no se puede confiar en las decisiones de los gobiernos, tampoco en un sistema de salud que se encuentra saturado y menos aún en las multitudes que se encuentran haciendo compras en todas las zonas deñl Centro Histórico de la capital.

La vida de los mexicanos no tiene ningún valor para los gobiernos, quienes se han concretado a hacer llamados a través de los medios de comunicación, en cuyas imágenes se observan, multitudes en calles y centros comerciales.

El gobierno recibió un mandato de los ciudadanos y es el respaldo con el que cuenta para tomar decisiones importantes y para salvar vidas, pero no está dispuesto a asumir la responsabilidad ni las críticas de los sectores económicos, ha preferido cuidar más a la economía que a la vida de los mexicanos.

En este mes de diciembre, se cumplieron los primeros dos años, la primera de tres partes del sexenio y no puede decir que entrega buenas cuentas a los mexicanos, cuando estamos por llegar a la pavorosa cifra de uno de cada mil mexicanos muertos por Covid-19, en donde la tasa de mortalidad es la más alta del mundo, en donde han fallecido el mayor número de personas dedicadas a la salud.

Más de 115 mil muertes, hasta ahora, pesarán sobre el gobierno de la llamada cuarta transformación, las vacunas no serán la varita mágica que desaparezca la pandemia, los llamados de la Organización Mundial de la Salud a tomar con seriedad el asunto, han sido ignorados, pero el tiempo será el mejor juez de esta administración.

Sigamos por la Línea Fifí.

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